Gestos de atención y cuidado en la terapia y pedagogía del niño pequeño

En el arte de curar y en la educación no se trata solamente de lo QUE se hace, sino CÓMO se realiza. El CÓMO está condicionado pohos factores conscientes e inconscientes. Las influencias conscientes son, por ejemplo, conocimiento, comprensión, experiencia o postura interior. Factores semiconscientes son, por ejemplo, simpatía y antipatía, preferencias o miedos. Factores mas bien incinscientes, que determinan el CÓMO, son los hábitos, estados de ánimo, stress, alegría, etc.

El CÓMO aparece en la postura del cuerpo, en los gestos, la mímica – pero también en el contexto, en el cual aparece lo dicho y lo hecho. Recién en el contexto – en la relación -  se vivencia el QUE como congruente o disonante. Si algo se hace en el tiempo incorrecto o en el lugar incorrecto, se vivencia como ofensivo. Y para el efecto de una acción (o de una palabra) es decisivo QUIÉN lo hace o lo dice. Aquí no actúa sólo el QUÉ o el CÓMO, sin el ser del terapeuta, de la persona que cuida al niño, del médico o el pedagogo.

Si el CÓMO se emplea conscientemente en miras al efecto sobre otro ser humano, hablamos de un gesto; en correspondencia con la terapia es un gesto terapéutico, en la educación es un gesto pedagógico y en el cuidado es un gesto de asistencia.

El cuidado y la educación en la temprana infancia aún se hallan unidos en forma inseparable. Todas las necesidades anímicas y espirituales del niño tienen su relación con el cuerpo. La imitación necesita  el ejemplo sensorial. El comportamiento social se vivencia y aprende primeramente en la realización de la higiene corporal, la alimentación (el amamantar), el vestirse, el moverse y ser movido y en el cuidado de un espacio vital. Recién paulatinamente la relación anímico-espiritual se desarrolla en forma más independiente del quehacer del cuidado corporal. Como expresión de una relación íntima es el contacto puro con la mirada, por ejemplo, luego de amamantar, el cantar con o sin palabras, mecer al niño, preparan el espacio que luego será el “juego”. Los hábitos al realizar el cuidado y los ritmos del día son estructurados ante todo por los tiempos de dormir y alimentarse. Los tiempos de estar solo y estar acompañado generalmente se determinan por la disponibilidad de las así llamadas redes de sustento y cuidado. Forman, con el avance de la edad del niño, un ámbito que debe independizarse cada vez más de la satisfacción de las necesidades corporales.

La pedagogía por su lado se apoya especialmente en el primer septenio en las bases corporales del desarrollo del movimiento, del lenguaje y del pensar. Ésto significa que tiene consecuencias de cuidado inmediatas. Cuidar es en este sentido educar, y educar es cuidar.

Los gestos de asistencia, terapéuticos y pedagógicos que se describen a continuación pueden ser observados como imagen prototípica ya en las primeras horas luego del nacimiento. En formas  infinitamente variadas aparecen en el transcurso de toda la vida. En el esquema adjunto encontrarán todos estos gestos.

Lo que aquí se llaman gestos, no son intenciones de cuidado o terapéuticos, o actos. Se refieren más a una fuerza específica, que se hace efectiva en la relación con el niño. Aparecen como el CÓMO en la pedagogía, en el cuidado, en la terapia.

1. Higienizar

El niño ya nació. Las vías respiratorias son liberadas de mucosidades, se corta el cordón umbilical, los restos vitales en el útero son eliminados. La atención y alegría se concentran en el niño que entra nuevo a la vida. A la eliminación de lo viejo se dedica una atención sobria. Denominamos higienizar y ésto se relaciona con el CÓMO. El médico y el pedagogo en este sentido observarán con este gesto siempre lo sano, lo que se desarrolla. Se constata objetivamente lo que es molesto o está enfermo.

2. Alimentar

El recién nacido es amamantado. En este acto se unen la corriente de sustancia de la leche materna con el amor maternal al niño. Es el estado de ánimo del donar y ofrendar, el que impregna el gesto de alimentar. El gesto tiene siempre la “digeribilidad” del alimento por un lado y la disposición del receptor del regalo por el otro. La preparación y el suministro del alimento son parte del gesto, así como la diferenciación  paulatina de alimento físico, anímico y espiritual.

3. Aliviar, ayudar

El recién nacido abandona la ingravidez del cuerpo materno y llega a la fuerza de gravedad de la tierra. Ahora el niño es portado y así alivianado de la pesadez de la tierra. El gesto aliviar y ayudar significa llevar una carga, con la meta de ayudar a que el niño pueda desarrollar algo y rendir lo que es para él de importancia. Este gesto no se dirige primariamente a la debilidad o la impotencia del niño. Son el motivo para el alivio, para ayudar a que se produzca el paso evolutivo correspondiente. Este gesto constituye la vida social en conjuntoo, al poder vivenciar la ayuda mutua y poder ejercitarla. Es la base de la división del trabajo.

4. Proteger, defender

La piel, la respiración, el calor y la defensa imunológica del recién nacido aún no están dispuestos totalmente a las condiciones de vida fuera del vientre materno. Por eso necesita protección y defensa de las impresiones que se presentan ante el niño. El gesto proteger o defender crea el espacio protegido dentro del cual el niño puede evolucionar. Son esenciales las medidas higiénicas como la protección del recién nacido de una infección por herpes de la madre o mantener lejos del niño computadora y TV. Por otro lado, un exceso de defensa, como por ejemplo, crear un cuarto infantil “libre de gérmenes”, o una limitación de la libertad de movimientos del niño, son dañinos para su desarrollo.

5. Ordenar

Los ritmos temporales determinan la vida del niño en el vientre materno. Luego del nacimiento estos ritmos tienen que ser armonizados con los ritmos de la tierra, con los ritmos sociales de los padres así como con las necesidades del niño. El gesto ordenar crea estructuras temporales y espaciales. Éstas son determinadas en primer lugar por el ritmo alimentario y el ritmo de estar despierto y dormir. Los órdenes espaciales y temporales apropiados para el niño tienen que ser considerados junto a los órdenes ya existentes en la familia. El desarrollo de esta estructura dinámica es ahora el desafío mayor para las familias y exige de las personas que cuidan al niño, de los pedagogos y de los médicos que aconsejan de igual modo una comprensión para la conformación sana de tiempo, espacio y en lo social.

6. Envolturas

El niño proviene físicamente del cuerpo materno que lo envuelve,cubre y protege. Luego del nacimiento el niño está desnudo. El cuidado de los padres envuelve al niño corporal- anímica- y espiritualmente. Envoltura comprende todos aquellos gestos que rodean al niño como en un nido y le preparan un espacio para su evolución. Todas las envolturas con el tiempo se tornan estrechas. Ésta es la causa para el nacimiento. También las nuevas envolturas espaciales y temporales con el tiempo se vuelven estrechas, y las relaciones, en las cuales el niño se siente cobijado se amplían, para que él pueda, en un acto de liberación, abandonarlas. El recuerdo de esas envolturas forma nuestro concepto de “patria”.

7. Equilibrar

Todos los extremos tienen que ser equilibrados para el recién nacido a una medida raonable. Equilibrar significa aquí un constante equilibrio de distintos estados, por ejemplo, la regulación de la temperatura corporal por la ropa. La autoregulación, el cuidado propio y a partir de la pubertad la autoeducación son caminos a la autonomía. Es importante encontrar el centro entre disolución y endurecimiento, mundo y ego, libertad y responsabilidad.

8. Impulsar

Los procesos corporales y anímicos pueden ser estimilados por intervenciones desde afuera. Impulsar se refiere a aquellos  gestos, a partir de los cuales, por una intervención guiada se suelta o se fortifica un estado corporal o anímico. Son ejemplos de ello el estímulo del reflejo de succión por tocar los labios, la relajación de los músculos del vientre por una fricción con aceite de manzanilla o la disposición de materiales de juego adecuados.

9. Animar

Así llamamos el gesto que posibilita al niño la superación de un impedimentos a partir de su propia fuerza, mientras que el adulto no ejerce activamente algo que impida la formación de sus capacidades. Se necesita una gran medida de experiencia pedagógica y de cuidado para determinar cuándo animar al niño a un desafío se justifica o cuándo se produce una sobreexigencia. En nuestra sociedad orientada al rendimiento, nos inclinamos a exigir muy temprano – con frecuencia demasiado temprano -  una actitud especial en el niño. Ésto expone al stress a los niños y a los adultos. Por otro lado se festejan “resultados”que en realidad no se alcanzan por pasos evolutivos propios del niño.

10. Despertar

Der gesamte Lebensabschnitt der frühen kindlichen Entwicklung kann als ein Sich-aufrichten gegen die Schwerkraft gesehen werden. In späteren Lebensabschnitten gibt es ähnliche Erfahrungen in einer Art seelischen und geistigen Aufrichte. Das in der folgenden Abbildung sichtbare lemniskatische Phänomen geschieht durch die Anlage der lebendigen, gestaltbildenden Kräfte – auch Lebens- oder Ätherkräfte genannt – charakterisiert durch die bereits beschriebenen kontrahierenden und expandierenden Gesten. Sie sind der Erbauer des physischen Leibes und Basis der Aufrichte.

11. Confirmar

La consideración del niño, el respeto ante su dignidad, que subyacen en todo acto terapéutico, de cuidado y educativo, la confianza en su desarrollo corporal, anímico y espiritual, el reconocimiento de su individualidad marcan el gesto de confirmar. La confirmación es también el nombramiento de sus percepciones, sentimientos e intenciones del niño, para los cuales  él no tiene aún una expresión. Un interés lleno de cariño por los objetos nombrados, un pronunciar pacientemente los sentimientos e intenciones del niño desarrolla la unión de percepción y concepto como preparación para el habla y el pensar. Consolar quiere decir en este sentido, dar un nombre al dolor y relacionarlo con la esperanza, que la transformación y el desarrollo son posibles. Hacerse activo en la fuerza de la esperanza es una condición decisiva para una terapia, cuidado y pedagogía con buenos efectos.

12. Erguir

Es meta de la educaci+on, del cuidado y de la terapia la independencia propia y libertad del niño hasta su edad adulta. Ésto se manifiesta en el caminar erguido, en el habla y en el pensar. Caminar, hablar, pensar como ejemplo de imitación correcto se expresa en el gesto de erguir. Lo prematuro en el desarrollo del movimiento, del habla y del pensar son tan dañinos como el bloqueo por movimientos demasiado pasivos, fijación en el asiento para niños, bloqueo del habla por uso del chupete o xconfusiones del desarrollo del pensar por juguetes no aptos, no comprensibles (por ejemplo, por control remoto de computadoras). El niño trae al mundo la fuerza de erguirse, junto a la voluntad de moverse y jugar. Esta fuerza recibe su forma por el ejemplo de seres humanos erguidos y verdaderos. La independencia se desarrolla en la conjunción de la voluntad  infantil de entrar en el mundo y encontrar un punto de partida en esa imagen humana que es imitada.

Research news

Pilot study on the clinical effect of yarrow liver compresses
Liver compresses are commonly applied in integrative cancer treatment and are believed to have an energizing effect. A randomized pilot study was conducted to investigate the influence of yarrow liver compresses on the autonomic nervous system by analyzing heart rate variability in metastatic cancer patients undergoing radiotherapy and suffering from cancer-related-fatigue. The study found that this application led to increased sympathetic activity during daytime in the intervention group, whereas in the control group, which did not receive any external application, increased parasympathetic activity. The study is open access:
https://doi.org/10.1177/15347354221081253