Lactancia materna

Guiado por el calor y el olor el recién nacido encuentra la mama, en la mayoría de los casos, en la primera media hora después del nacimiento, si se encuentra acostado sobre el vientre o el pecho de la madre. Los primeros movimientos de succión estimulan la formación de leche y forman el comportamiento de succión del niño. A pesar de este encuentro instintivo entre madre y niño, muchas madres dudan de su capacidad de alimentar al niño con el pecho.
El aconsejamiento durante el embarazo (1) es decisivo para la motivación y el éxito de la lactancia y es fundamental el ofrecimiento de consejos en las primeras horas luego del nacimiento así como también consejos durante todo el tiempo de lactancia.

La Organización Mundial de la Salud (WHO) y la Acción Pro Ayuda del Niño de las Naciones Unidas (UNICEF) recomiendan la lactancia natural exclusiva durante seis meses. Según esas organizaciones se puede seguir lactando al niño hasta los dos años y más (2). El consejo tiene en cuenta la importancia de la lactancia con leche materna para la salud – probada con alta evidencia – en los primeros seis meses de vida. La duración de la lactancia más allá de los seis meses favorece en forma preponderante aspectos de la relación entre la madre, el niño y la familia. Según las constelaciones sociales, culturales y profesionales puede prolongarse o acortarse el período de lactancia. Las necesidades de cercanía y la liberación de tensiones pueden ser causas para una lactancia extensiva. Así como la alimentación complementaria a la leche materna va guiando la transición del lactante al niño pequeño, así la madre y el niño pueden ir aprendiendo a satisfacer las necesidades anímicas en forma independiente de la alimentación. Por eso hay que tener en cuenta en el aconsejamiento, las situaciones  cambiantes entre madre – niño – cónyuge (cónyuge faltante) – hermanos – y otros factores que ejercen su influencia en el sistema familiar. La presencia del cónyuge, sobre todo en las primeras mamadas, fortalece en forma duradera la relación con el niño y puede favorecer la relación con la lactancia y apoyar empáticamente a la madre y al niño durante situaciones de crisis.

Para la introducción tradicional de las papillas, actualmente los padres eligen el camino de “baby led weaning”. Ésto significa que el niño poco a poco deja de mamar cuando en la mesa familiar hay una selección de alimentos apropiados. Toda alimentación nueva se tolera mejor si durante el cambio se sigue lactando al niño (3).

El niño recién nacido se comunica, inmediatamente después del nacimiento, con el mundo de tres maneras diferentes:

por las impresiones sensoriales

por la respiración

por la recepción de alimentos

Después de nacer cambia el lugar a partir del cual el niño recibe alimentos. El ingreso de la alimentación cambia de la región umbilical (antes de nacer) hacia la cabeza (después del nacimiento). La fuente de alimentación cambia del útero de la madre al pecho. El proceso de la alimentación se eleva desde la región metabólica a la región del sistema rítmico.

La corriente substancial de la leche durante el acto de lactación comunica “desde el centro” y a través de los sentidos hacia la consciencia del niño. El  pecho es el punto de partida corporal para un hecho complejo: fortalece el ritmo de hambre y satisfacción (cuerpo), el conjunto de dar y recibir (alma), así como el intercambio entre el yo y el tú (espíritu).

El niño como ser sensorial

El niño es primariamente un ser sensorial, lo que se expresa por la cabeza grande – en relación con el resto del cuerpo –
Toda alimentación por lactancia es un estímulo para todos los sentidos. Calor, tacto, coordinación de movimientos, equilibrio, olfato, gusto, satisfacción y hambre, ver y oír, todos se hallan involucrados.
El contenido reducido de proteínas y calcio, en comparación a la leche de los animales, está adecuado al crecimiento corporal que se extiende por más de dos decenas de años. El valor alto y diferenciado del azúcar en la leche humana dispone a una rápida disponibilidad de azúcar para la función del sistema nervioso central. La leche materna despierta el espíritu humano, así caracteriza Rudolf Steiner la importancia de la alimentación por leche materna para el recién nacido (4). Las impresiones múltiples sensoriales activadas por la alimentación con leche materna apoyan la neuroplasticidad cerebral, o sea, la formación y diferenciación de las comunicaciones nerviosas. La atención focalizada en el niño y el acto de dar de mamar la leche así como el asombro por el interés en el mundo que se va despertando en el niño, forman el gesto de cuidado más importante que acompaña  la alimentación con leche materna “gesto del despertar”. La actitud de proteger el acto de la lactancia de disturbios externos que distraen la atención del niño, como por ejemplo el uso del celular durante el amamantamiento, se resumen en el “gesto de protección”.

Para los gestos de cuidado ver también: https://www.anthromedics.org/PRA-0615-EN

Ritmos

Con el nacimiento se interrumpe la corriente continua de alimentación por la placenta y el cordón umbilical. Lo mismo vale también para el intercambio gaseoso, que luego del nacimiento pasa al ritmo de inspiración y exhalación. Tanto el ritmo de alimentación como el de la respiración y el de sueño y vigilia ya están dispuestos con el nacimiento. Se terminan de desarrollar durante el curso de los próximos años de vida. Las necesidades corporales y anímicas del niño tienen que conformarse en armonía con su entorno social – la familia, el trabajo – . Al amamantar todo esto se pone de manifiesto, ya que la necesidad de alimentación del niño estimula la formación de leche. Es decir que la producción de leche se adapta flexiblemente a la necesidad de alimentación del niño en crecimiento. El estímulo esencial es la succión del pecho. Otros factores que favorecen la generación de leche son la calma, beber lo suficiente, tener los hombros relajados, el calor adecuado, la relación empática de la madre hacia niño y los cuidados. Las preocupaciones, el stress social, el dolor, la distracción, la carencia de sueño y de líquido actúan reduciendo la generación de leche – hasta incluso la galactostasis inflamatoria –. De este modo queda en evidencia que la madre y el niño tienen que encontrar su propio ritmo. Generalmente esto sucede en las primeras seis semanas. Si se producen cambios tanto en el modo de vida del niño como en el de la madre, el ritmo tiene que ser adaptado nuevamente.
La confianza en una relación armoniosa del amamantamiento – a veces incluso a través de crisis – forma la base más firme para poder desarrollar un buen ritmo.

El ritmo de alimentación es el modelo corporal para el ritmo del sueño y la vigilia, así como el de estar solo o acompañado. Por otro lado un ritmo armónico entre el dormir y el despertar (tanto de la madre como del niño) actúa en forma tan positiva sobre la relación del amamamiento como lo hace el ritmo logrado de tiempos de estar solo o acompañado. Esta confianza también puede desarrollarse cuando por alguna razón el amamamiento no es posible, apoyando el desarrollo sano corporal y anímico con el cariño, la seguridad y la selección cuidadosa del alimento. La “confirmación” es el gesto a través del cual la madre y el niño experimentan la formación de una relación sana entre dar y recibir, y a veces es necesario un apoyo desde afuera.

Es decisivo organizar órdenes temporales y espaciales.
El orden temporal resulta a través de rituales y buenas costumbres; el orden espacial, por ejemplo, por la separación de ambientes de juego y cuartos para dormir. El gesto de “ordenar y crear espacio” es un desafío en nuestros tiempos con una movilidad creciente y la desaparición de creaciones  a través de ritmos diurnos o de las estaciones – por ejemplo, por home office o vacaciones cortas –. El “ordenar” actúa armonizando ritmos y condiciones de vida.

De la unión a la relación

La alimentación es la base para la construcción del cuerpo. El recién nacido emplea toda su fuerza para conseguir todo lo que necesita para su desarrollo a través de la alimentación y la dedicación. A su dependencia corporal total corresponde anímicamente con la orientación total hacia las personas que le aseguran su subsistencia y vida. A esta relación de dependencia corresponden desde la madre o de la persona de referencia que está al cuidado del niño instintos de amparo, protección y cariño. Esta relación recíproca es llamada unión. Esta unión es inseparable antes del nacimiento y se produce por el útero y el cordón umbilical. Después del nacimiento se produce un “proceso de separación” iniciado por muchas uniones corporales, anímicas y sociales. Primeramente al amamantar se satisfacen todas las necesidades corporales, anímicas y sociales. Ya en los primeros días luego del nacimiento se diferencian las necesidades del lactante y la madre descubre y aprende otras formas de protección y cuidado. Estas formas también pueden ser adoptadas por otras personas que cuidan al niño. Así se generan espacios de independencia y autonomía para el niño y el sistema familiar. Así se realiza el paso de una unión a una relación. Una independencia demasiado grande puede llevar a la negligencia en las relaciones o a la regresión a formas de unión previas.

Amamantar es un “hotspot” para el desarrollo de la unión y la relación. Pero puede convertirse en un plano de proyección de conflictos que no tienen nada que ver con la lactancia materna.
Los dos gestos de cuidado que forman el camino entre la unión y la relación son las “envolturas” y “la posición erguida”.

En las envolturas se vuelven a construir de forma externa la unión que existía previamente por el cordón umbilical y la protección uterina. Se construyen envolturas de calor, contacto de piel, amparo. En la postura erguida  aparece el ser humano libre, responsable como meta del desarrollo del niño. La cualidad paterna acentúa el erguirse y salir al mundo, la cualidad materna cuida y provee envoltura. Las envolturas y el erguirse se forman en la decisión de los padres de cuidar con su autoconsciencia y con toda sinceridad al niño y acompañarlo paso a paso hacia su liberación en autonomía.

Para los gestos de cuidado ver también: https://www.anthromedics.org/PRA-0615-EN

Efectos positivos del amamantamiento

La lactancia materna tiene muchos efectos positivos sobre el sistema inmunológico del recién nacido. La leche materna contiene factores inmunoreguladores, como por ejemplo, vesículas del tamaño de nano partículas llamadas exosomas. Un grupo científico sueco estudió en 2014, que la sensibilización alérgica y un modo de vida antroposófico pueden influir sobre el perfil de los exosomas. El resultado  fue, que el fenotipo de los exosomas en la leche materna varía con la sensibilización y el estilo de vida, lo que puede influir en el desarrollo de alergias del niño (5),

Además estudios actuales señalan interacciones complejas microbianas entre madres que amamantan y sus lactantes.  En el estudio TEDDY con 903 niños en edades entre los 3 y 46 meses, la alimentación con leche materna, en forma exclusiva o parcial, dio como resultado que es el factor más importante en relación a la estructura del microbioma (6).

Un estudio de investigación selectiva de literaturas, publicado en 2016 enumera otras ventajas de la lactancia materna y sobre la duración de la misma: en 100 niños amamantados durante 6 meses, comparados a la misma cantidad de niños alimentados con biberón, se evidenció una disminución de  otitis media aguda en 13 casos (incidencia 275), [...] y el riesgo de desarrollar una gastroenteritis aguda se pudo reducir a la mitad o casi dos tercios. Amamantar durante seis meses puede prevenir el desarrollo del 15-63 % de las enfermedades por diarrea [...] y del 2-6% de las internaciones clínicas. La mortalidad por muerte súbita en lactantes amamantados es menor en un 15-36%.  En estudios de meta análisis comparativos entre cohortes se evidencia que la lactancia materna reduce notablemente el riesgo para enfermedades posteriores como el asma (en un 2%), eczemas (en un 3%), adiposidad (en un 3%) (7), (8, pag. 220-235).

1 Verfügbar unter http://www.stillfoerderung.ch/logicio/pmws/stillen__vorteile__de.html (07.06.2019).  

2 Verfügbar unter https://www.babyfreundlich.org (07.06.2019).

3 Fewtrell M, Bronsky J, Campoy C, Domellöf M, Embleton N, Fidler Mis N, Hojsak I, Hulst JM, Indrio F, Lapillonne A, Molgaard C. Complementary Feeding: A Position Paper by the European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition (ESPGHAN) Committee on Nutrition. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition 2017;64(1):119–132. DOI: https://doi.org/10.1097/MPG.0000000000001454. [Crossref]

4 Steiner R. Allgemeine Menschenkunde als Grundlage der Pädagogik. GA 293. Vortrag vom 02.09.1919. 9. Aufl. Dornach: Rudolf Steiner Verlag; 1992.

5 Torregrosa Paredes P, Gutzeit C, Johansson S, Admyre C, Stenius F, Alm J, Scheynius A, Gabrielsson S. Differences in exosome populations in human breast milk in relation to allergic sensitization and lifestyle. Allergy. European Journal of Allergy and Clinical Immunology Allergy 2014;69(4):463-471. DOI: https://doi.org/10.1111/all.12357. [Crossref]

6 Stewart CJ, Ajami NJ, O'Brien JL et al. Temporal development of the gut microbiome in early childhood from the TEDDY study. Nature 2018;562:583–588. DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-018-0617-x. [Crossref]

7 Prell C, Koletzko B. Stillen und Beikost. Empfehlungen für die Säuglingsernährung. Deutsches Ärzteblatt 2016;113(25): 435-444; DOI: https://doi.org/10.3238/arztebl.2016.0435. [Crossref]

8 Soldner G, Stellmann HM. Individuelle Pädiatrie. Leibliche, seelische und geistige Aspekte in Diagnostik und Beratung. Anthroposophisch-homöopathische Therapie. 5. Aufl. Stuttgart: Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft; 2018.



Research news

Pilot study on the clinical effect of yarrow liver compresses
Liver compresses are commonly applied in integrative cancer treatment and are believed to have an energizing effect. A randomized pilot study was conducted to investigate the influence of yarrow liver compresses on the autonomic nervous system by analyzing heart rate variability in metastatic cancer patients undergoing radiotherapy and suffering from cancer-related-fatigue. The study found that this application led to increased sympathetic activity during daytime in the intervention group, whereas in the control group, which did not receive any external application, increased parasympathetic activity. The study is open access:
https://doi.org/10.1177/15347354221081253