Potencial de curación de la organización del yo individual

Trabajo psicoterapéutico antroposófico con personas que sufren miedo

Tatiana Pavlova

Última actualización: 05.06.2023

Introducción

El miedo y la ansiedad son fenómenos frecuentes de la vida moderna; una vida tan frenética y cambiante en la que no resulta fácil, de primeras, reaccionar con moderación ante los cambios y los retos que se nos presentan. Se puede afirmar también que el miedo es una reacción comprensible ante un imprevisto de la vida, pero muchas personas lo experimentan también en situaciones cómodas y relajadas. Por tanto, los motivos del miedo no se han de buscar sólo en mundo externo, sino también en la vida interior del hombre. A menudo, psicoterapeutas y médicos consideran el miedo como el resultado de un proceso patológico (que todavía no se ha manifestado a nivel físico) o como una característica del sistema nervioso del paciente agorafóbico. En este caso el tratamiento debería llevarse a cabo mediante una terapia biológica. Sin embargo, los medicamentos y los diferentes tipos de fisioterapia no son suficientes. Además, tras la toma del medicamento el miedo incluso puede agudizarse. Todo esto nos lleva a trasladar la atención de lo corporal-anímico a lo más íntimo del ser humano: la organización del yo individual.

Dos tipos de miedo en la agorafobia

El hombre moderno tiene la necesidad de experimentarse a sí mismo como un yo individual prácticamente en todo momento de su vida adulta y consciente. Pero para muchas personas el yo es solamente un concepto, una imagen que se forma y se ha de comprobar en la relación con el mundo externo. Hay dos tipos de miedo.
En el primer tipo de paciente agorafóbico, gran parte de las pruebas de que “yo soy un yo”, se localizan en el exterior. Este paciente no está seguro, no tiene la certeza necesaria que él es un yo y vive con una sensación de miedo casi permanente.  Se podría decir que ha perdido su experiencia del yo en el espacio.
El segundo tipo de paciente agorafóbico siente miedo al pensar en el futuro. En el presente puede sostenerse en la vida, pero no está seguro de poder seguir sosteniéndola, ni siquiera lo que viene al día siguiente. No tiene certeza en su ser, ya que ha perdido su sensación del tiempo, sobre todo del futuro.
Ambos tipos de pacientes deben encontrar la certeza interior del yo individual, para poder superar la actitud de negación. ¿Cómo puede ayudar el psicoterapeuta antroposófico, en estos casos? 

El yo

La Ciencia Espiritual afirma que el yo humano es el núcleo esencial de la conciencia y de la cognición  de sí mismo como una persona, es el portador de las características y aptitudes individuales y el auténtico ser espiritual, que desea marcarse sus objetivos de vida y crear las posibilidades para su realización. Por consiguiente, el yo humano es una realidad experimentable y el ser humano, por el hecho de ser tener un yo, vive fundamentalmente esta experiencia. El psicoterapeuta debe encontrar la forma de ayudar al paciente con miedo a descubrirla.

El trabajo con los dos tipos de miedo

Al tratar al primer tipo de pacientes de agorafobia hemos de iniciar con el contenido de su conciencia; es decir, ayudarle a asociar sus pensamientos y sus miedos a experiencias reales, por ejemplo, a experiencias sensoriales, a conocimientos comprobados a nivel práctico y a sucesos reales de su vida. Ha de encontrar las fuentes de sus pensamientos y de sus convicciones, en cierta manera, se ha de reconocer a sí mismo en el espacio del mundo exterior y del entorno social. Al hacerlo, el paciente vivirá una experiencia real del yo que generará el contenido de su conciencia, lo comprobará y lo modificará para relacionar dicho contenido con la realidad experimentable. El paciente construye así un nuevo concepto de yo, que ha de comprobar en la relación con el mundo externo. Ésta es una condición previa necesaria para su desarrollo. Es el fundamento de la conciencia del yo y le coloca en el primer nivel de la conciencia del yo que le faculta para experimentarse a sí mismo conscientemente como dueño y creador de su mundo interior.

El segundo paso del trabajo con estos pacientes (primer paso para el trabajo con los pacientes del segundo tipo, los que tienen miedo del futuro) se basa en la experiencia del yo como portador de las aptitudes y capacidades individuales. En esta labor no nos ocupamos del pasado, sino que permanecemos en el presente e indagamos en el futuro para ayudar al paciente a encontrarse a sí mismo conscientemente en el flujo del tiempo. Normalmente las personas hacen esto al reconocer sus aptitudes. Dichas aptitudes se afirman considerablemente a través de la profesión o la posición en la vida.  Pero nosotros vamos más allá y nos concentramos en cómo emplean sus aptitudes en condiciones de la vida real. En el momento en que se consigue esto, el yo individual deja de ser un concepto o una imagen y pasa a convertirse en una auténtica fuerza y en la base de la vida anímica.

El tercer paso con ambos tipos de pacientes agorafóbicos (segundo paso para los del segundo tipo, cuyos miedos están asociados a un futuro más lejano) está relacionado con los objetivos de vida, los ideales o valores. En la juventud, cuando el yo individual se está desarrollando, en el alma de la mayoría de las personas surgen ideales altos. Dichos ideales se viven como una especie de luz espiritual que puede generar entusiasmo o dolor, pero en ambos casos son expresión del potencial creativo del yo. Cuando trabajamos con los ideales de la juventud, podemos proyectar su luz hacia el futuro, y cuando el individuo se haga mayor, tendrá más posibilidades de realizarlos. Los valores personales no son palabras huecas o sueños, sino que están relacionados con las aptitudes personales y poseen una auténtica fuerza creativa. Sin embargo, muchos adultos –a menudo pacientes con miedo- ya no recuerdan sus ideales de juventud. En tal caso, podemos pedirles que piensen en qué experiencias de la vida que les parecen más desagradables o espantosas, esas experiencias que no desean vivir a lo largo de sus vidas. Estas cosas tan sólo se pueden observar contraponiéndolas a los valores. De esta manera una persona puede fijarse nuevos objetivos para su vida futura, objetivos que reposan sobre valores y que hacen que las vivencias que les aterran pierdan su significado y por consiguiente, su tendencia a generar conductas de evitación. Cuando una persona se ha marcado estos objetivos alcanzables, se experimenta a sí misma como una fuerza individual activa capaz de modelar su propia vida conforme a sus ideales en el futuro, y gracias a ello, siente menos miedo.

Cuando dirigimos la atención a la esencia del fenómeno del miedo, podemos reconocer que se trata de un tipo de sentimiento que se experimenta en el límite de la conciencia. Para superar el miedo, es necesario ampliar los límites de la conciencia al espacio y al futuro. Y el hombre puede hacerlo si se ancla en su yo individual.

  • PASO 1
    Límite de la conciencia: entre el contenido real de los conceptos y los pensamientos conscientes y sus orígenes reprimidos en el subconsciente. 
    Contenido de trabajo: Relacionar los pensamientos y los miedos con experiencias reales.
  • PASO 2
    Límite de la conciencia: entre las capacidades que demanda el mundo exterior y las que constituyen el contenido fundamental de la vida anímica.
    Contenido de trabajo: Reconocer las capacidades que el paciente no está utilizando en la actualidad y reflexionar sobre cómo podria utilizarlas en circunstancias reales.
  • PASO 3
    Límite de la conciencia: entre la conciencia de sí mismo a nivel de las reacciones anímicas y la conciencia de sí mismo a nivel del potencial creativo individual.
    Contenido de trabajo: Diseñar los objetivos de vida y crear posibilidades para realizar las capacidades relacionadas con los valores y los principios individuales.

Por consiguiente, para superar el miedo es necesario que se reconozca el potencial del yo individual del paciente de agorafobia y que dicho potencial se pueda conscientizar. Este trabajo se puede llevar a cabo independientemente de la situación social y económica del paciente. Cuando el miedo es sencillamente una manifestación de un problema más profundo, tenemos que trabajar con él en función de su especificidad. 

Research news

Mistletoe therapy in addition to standard immunotherapy in patients with non-small cell lung cancer indicates improved survival rates 
Immunotherapy with PD-1/PD-L1 inhibitors has significantly improved the survival rates of patients with metastatic non-small cell lung cancer (NSCLC). Results of a real-world data study (RWD) investigating the addition of Viscum album L. (VA) to chemotherapy have shown an association with improved survival in patients with NSCLC - regardless of age, degreee of metastasis, performance status, lifestyle or oncological treatment. The mechanisms may include synergistic modulations of the immune response by PD-1/PD-L1 inhibitors and VA. These findings may underline the clinical impact of add-on VA. However, the results should be taken with caution due to the observational and non-randomised study design. The study has been published open access in Cancers:  
https://doi.org/10.3390/cancers16081609.