Mi niño tiene fiebre – Información para padres y terapeutas

Estas informaciones para pacientes sirven para contestar preguntas sobre el tema fiebre. El contenido no reemplaza la consulta con un médico.

¿Qué es la fiebre?

La temperatura corporal normal en reposo varía entre 35,5°C y 37,5°C. Actividades corporales o stress psicológico fácilmente pueden producir una elevación de la temperatura.
No hay una definición valida universalmente sobre la temperatura a partir de la cual se habla de fiebre. En Alemania las temperaturas entre 37,5°C y 38,5°C se designan como subfebriles, la fiebre se define como una temperatura corporal superior a los 38,5°C.

En lactantes de menos de 3 meses, en personas ancianas y en seres humanos que constitucionalmente tienen temperaturas bajas, una temperatura de 38°C ya puede ser signo de una infección grave. La fiebre sube típicamente a la tarde. Si aparece fiebre alta ya a la mañana es un signo de una infección grave.

Fiebre es una elevación controlada de la temperatura corporal como reacción a un estímulo o un agente patógeno. La fiebre disminuye la multiplicación de bacterias y virus y acelera el ritmo funcional del sistema inmunitario del cuerpo. Las temperaturas corporales elevadas son entonces de suma importancia para combatir la progresión de los agentes patógenos que causan la enfermedad.

Cuando aparecen signos de alarma (ver “Primeros signos de fiebre”), deberían contactar a su médico.

No hay un límite superior a partir del cual la fiebre debe ser disminuida.
Paracetamol e Ibuprofeno no previenen la aparición de convulsiones febriles.
Paracetamol e Ibuprofeno no deberían administrarse con el único fin de bajar la temperatura  del cuerpo.
Las convulsiones de fiebre simples tienen un aspecto dramático, pero no causan daños cerebrales permanentes.

Los antibióticos no tienen efecto sobre las enfermedades virales y en infecciones bacterianas tampoco son siempre necesarios. La administración de antibióticos eleva la probabilidad de desarrollar resistencias.

La fiebre fortalece el sistema inmunológico y tiene un efecto fortalecedor de la salud en personas que ya de por sí son sanas. La medicina antroposófica e integrativa brinda muchas posibilidades de aliviar las molestias, sin suprimir la fiebre.
Los niños deben ser abrigados cuando (al subir la fiebre) sienten frío y se les debe dar la posibilidad de refrescarse cuando transpiran.

Primeros signos de fiebre

Como padres de niños pequeños probablemente ya han vivenciado lo siguiente:
El niño se está desarrollando de alguna forma, tiene estados de ánimo cambiantes, está cansado, agotado. Quizás tiene dolor de barriga, náuseas o vómitos. Otros quizás tienen dolor de cabeza o en las articulaciones. O el niño tiene tos, un resfrío o está lloroso, tiembla y no tiene apetito.
La frente caliente ya nos hace sospechar que el termómetro indicará fiebre.
¿Qué hacer ahora? ¿Ir al médico inmediatamente o probar con remedios caseros? ¿La fiebre es peligrosa? ¿Hay que bajar la temperatura?

Medir la fiebre correctamente

Una de las primeras cosas que los padres hacen, cuando su niño está enfermo y lo sienten caliente, es medir la temperatura.
El mejor método y el más exacto de medir la temperatura rectal, con un termómetro digital – en especial en niños pequeños. Utilice un poco de crema para introducir el termómetro en el ano con facilidad. Muchos niños consideran este modo de medir la temperatura como algo desagradable, y en algunos países se piensa que no es adecuado. Como alternativa se puede usar un termómetro que mide en  la oreja, pero el resultado puede ser falseado por cerumen en el oído o por una posición incorrecta.

¿Cómo surge la fiebre?

La fiebre es una reacción de defensa del cuerpo frente a virus, a veces frente a bacterias  u otros agentes. En algunos casos la fiebre es un signo de una inflamación autoinmune o de otra enfermedad. Por eso la fiebre en general es un síntoma y no una enfermedad de por sí.

La temperatura corporal es regulada básicamente por el hipotálamo, que se encuentra en el cerebro. Como respuesta a los estímulos mencionados anteriormente, el hipotálamo puede elevar los valores normales teóricos de la temperatura corporal. Esto lleva a que el niño tenga la sensación que su temperatura actual es demasiado baja y comienza a tener frío. Por eso busca el calor. Los vasos sanguíneos periféricos se contraen, lo que causa  que la temperatura baje en las manos, pies y nariz, y el niño tiene un aspecto pálido. Los músculos producen calor hasta incluso haciendo que el niño tiemble.

Es importante comprender la fisiología de la fiebre. Un transcurso febril puede ser descrito de la siguiente manera:
1. El cerebro envía la señal de que la temperatura del cuerpo tiene que ser elevada.
2. A partir de ese momento todo el cuerpo se ocupa de  la producción de calor. Los músculos tiemblan para calentar los miembros. Esto es lo que llamamos escalofríos. En esta fase el niño siente frío a pesar de que la temperatura sube, porque el cuerpo ha elevado el valor teórico de regulacion. Cuando la fiebre está en la etapa de alza, se puede ayudar al cuerpo abrigando al niño y tapandolo, hasta que sus manos y pies estén cálidos.
3. Cuando el niño tiene fiebre, con frecuencia está cansado y fatigado, ya que el cuerpo está ocupado defendiéndose contra la enfermedad.
4. Cuando la fiebre cumplió con su tarea, y el niño se encuentra bien abrigado, el cuerpo comienza a bajar su temperatura luego de un tiempo. Durante esta fase el niño transpira y se siente mejor si se le retiran un poco los abrigos. Sin embargo observar de que el pequeño paciente permanezca siempre cálido y no tenga frío.

En cerca del 90% de los casos su pediatra puede decir si la fiebre proviene de una otitis, una amigdalitis, bronquitis, pulmonía, infección gastro-intestinal o de las vías urinarias – esto último requiere comúnmente un examen de la orina - . Algunos eritemas en la piel con una constelación de síntomas típicos son característicos para las así llamadas enfermedades infecto-contagiosas infantiles, y en algunos casos serán necesarios otros exámenes complementarios, por ejemplo, análisis de la sangre o una radiografía.

En algunos casos raros  una fiebre, que se presenta en forma crónica o dura mucho tiempo, no es provocada por una infección. En estos casos la terapia adecuada depende del diagnóstico correcto, lo que significa que algunas enfermedades deben ser excluidas sistemáticamente. En algunos casos no es posible encontrar la causa, y la fiebre desaparece por sí sola.

¿Cuándo debería Ud. buscar apoyo profesional?

La fiebre es una reacción sana ante estrés o agentes patógenos. Durante la temperatura corporal febril las bacterias y los virus sólo se multiplican en forma retardada y el sistema inmunitario propio del cuerpo actúa en forma acelerada. Las temperaturas altas son importantes para combatir al agente patógeno que ha causado la enfermedad.

Sin embargo hay situaciones en las cuales es más seguro contactar a un médico:

  • Todos los niños menores de tres meses deben ser llevados a la consulta

Siempre consultar a un médico si su niño:

  • aparece muy enfermo, pálido o lívido
  • no reacciona normalmente
  • tiene la nuca endurecida o rígida
  • presenta un eritema en la piel
  • tiene fuertes dolores y no se lo puede consolar
  • tiene una respiración acelerada y forzada
  • no bebe por un tiempo largo, especialmente si también tiene diarrea o vómitos o está apático
  • tiene fiebre durante más de tres días (eventualmente se debería analizar la orina)

Los lactantes en las primeras semanas de vida no pueden desarrollar fiebre, por lo cual pueden tener una infección severa sin fiebre. En niños de esa edad debe contactarse el médico cuando se presentan signos de palidez, coloración lívida, sensibilidad al ser tocados o se niegan a beber, aún si no hay fiebre.
Esto es válido también en los casos raros, en los cuales los niños, por causa de medicamentos o enfermedades inmunológicas tienen una debilidad en las defensas.

Convulsiones febriles

Muchos padres temen las convulsiones febriles. Éstas se producen en menos de 5% de todos los niños, en especial si hay una predisposición familiar para ello. Durante una convulsión los niños pequeños pueden perder el foco con la mirada, respirar en forma alterada y hasta tornarse azules o cianóticos, de modo que se hace necesario llamar un médico de urgencias o llevar al niño a la emergencia de un hospital.
Las convulsiones febriles simples tienen un aspecto dramático pero son, sin embargo, inocuas y generalmente cesan en 2 a 4 minutos por sí solas.
Si su niño sufre una convulsión febril que dura más de ese tiempo, llame a la ambulancia.
Si la convulsión cesa rápidamente por sí misma, puede consultar a su pediatra y pedir consejo.
Las convulsiones febriles no pueden ser prevenidas con medicamentos que bajan la fiebre, como lo es con Paracetamol o Ibuprofeno.

En casos raros las convulsiones febriles pueden ser causadas por una epilepsia. Para excluir este diagnóstico en muchos países se realiza algunas semanas posteriores a la convulsión un electroencefalograma (EEG). Este examen no debe realizarse en las primeras dos semanas posteriores a la convulsión febril, ya que en este tiempo son visibles las alteraciones que se deben a la convulsión febril y pueden malinterpretarse como epilepsia.
Padres que tienen niños con una tendencia regular a las convulsiones febriles, aprenden el  tratamiento domiciliario de ellas y no tienen que llevarlos a las emergencias de los hospitales.
Las convulsiones febriles aparecen menos, si se mantiene abrigado al niño enfermo.

¿Qué puede hacer cuando su niño tiene fiebre?

  • Asegúrese de que usted o una persona de confianza del niño esté en la cercanía de su hijo.
    Su niño enfermo necesita cuidado y apoyo. Los días de enfermedad en la vida de su niño son una oportunidad para cuidar la relación entre usted y su niño. La cualidad de la relación es de gran importancia para la salud, el desarrollo y la capacidad de aprender de su niño.
  • Un niño afiebrado está activo interiormente, y no debería esperarse que sea activo exteriormente.
    Todo niño reacciona distinto cuando tiene fiebre. Mientras que algunos niños apenas se dan cuenta de ello y siguen comiendo bien y juegan, otros están muy cansados y solo quieren dormir. Algunos niños están llorosos y sufren por la sensación de estar enfermos y sienten dolores difusos.
  • Mientras su niño presenta sus manos y los pies fríos, necesita calor!
    Preste atención a que las fuentes de calor no quemen al niño. Si lo calienta suavemente puede hacer más agradable la subida de la fiebre.
  • Cuando el niño ya tiene las manos y los pies calientes y comienza a transpirar, necesita menos calor, pero debería permanecer arropado.
  • Si su niño duerme, déjelo dormir.
    No tiene que despertarlo para medir la fiebre.
  • Si su niño manifiesta malestar, ayudan las compresas tibias, no frías.
    No use compresas frías.
  • Ofrezca líquido por traguitos, la comida no es tan importante.
  • Puede emplear remedios caseros para mejorar el estado de su niño, sin bajar la fiebre a través de medicamentos.
    - Compresas delgadas en las pantorrillas (pero no frías, para evitar una reacción contraria). Las compresas desvían el calor por evaporación.
    - Compresas en la frente.
    - Rebanadas de limón en las plantas de los pies.
    - Tes, por ejemplo, de frutas o lo que le guste al niño, pueden endulzarse un poco. Comidas livianas.
    - Para más informaciones sobre compresas ver:
    https://www.pflege-vademecum.de/anwendungsformen.php?locale=en.
  • Los medicamentos antroposóficos u homeopáticos como la Belladonna, Aconitum o Ferrum phosphoricum no bajan en primer lugar la fiebre, sino que mejoran el estado general.
    Consulte para ello a su médico o una fuente confiable de informaciones. Aconitum se administra generalmente cuando un niño se encuentra pálido, en un estado febril semejante a un shock y Belladonna a un niño con cabeza colorada y con constipación intestinal.
    (En algunos países se aplican enemas para prevenir una deshidratación y mejorar el estado general. Esta medida puede estabilizar la circulación, ante todo en niños pequeños que beben poco y puede bajar suavemente la temperatura. Esto es importante cuando el hospital se encuentra lejos o un transporte puede resultar peligroso o traumatizante. Se emplea un enema a 35°C hasta 37°C con una solución electrolítica de rehidratación, que se consigue en la farmacia para niños con diarrea (por ejemplo, Oralpädon (R), neutro, con 50-100 ml para lactantes y hasta 200 ml para niños pequeños; estos enemas se venden en las farmacias o en internet.)
  • Informe a la escuela o jardín de infantes.
    Su niño recién se debe reintegrar a la escuela o al jardín de infantes cuando ha tenido un día libre de fiebre y sin medicamentos y se siente realmente bien.

¿Son necesarios los medicamentos de bajan la fiebre como Ibuprofeno o Paracetamol?

Medicamentos que bajan la fiebre como Ibuprofeno o Paracetamol no son necesarios ni siquiera cuando hay fiebre alta. Ya que intervienen en el curso de la enfermedad y una sobredosificación es peligrosa, sólo se deben administrar por consejo del médico, por ejemplo, en caso de dolores o para posibilitar el sueño nocturno. Las enfermedades infecciosas no curan antes si se baja la fiebre (pero son menos percibidas).

Muchos estudios científicos sobre este tema muestran que la producción de anticuerpos y el control de la infección se desarrollan de modo más efectivo con una temperatura entre 39°C hasta 41°C que con una temperatura de 37°C. Luego de administrar un medicamento que baja la fiebre el niño transpira y su temperatura corporal baja. En forma transitoria el niño se siente menos enfermo lo que es realidad. Pero si la causa de la enfermedad sigue persistiendo, luego de 6-8 horas nuevamente sentirá frío y su estado general  volverá otra vez a empeorar. Si se administra un medicamento que baja la fiebre, calcule el transcurso y cuide a su niño abrigándolo o quitando algo de abrigo según si está subiendo la temperatura o si transpira.
Algunos adultos toman Aspirina® cuando tienen fiebre. La aspirina® NO debe administrarse a los niños.

Suprimir la fiebre con Ibuprofeno o Paracetamol, suprime sólo el síntoma y no sustituye la búsqueda de ayuda profesional.

¿Son necesarios los antibióticos?

Los antibióticos pueden salvar vidas si están bien indicados. Sin embargo con frecuencia son administrados en casos en los cuales no tienen sentido o son innecesarios. Provocan reacciones secundarias y apoyan la formación de resistencias. Es importante comprender que los antibióticos no actúan contra los virus y en infecciones bacterianas no siempre son necesarios.
Trate de hablar abiertamente con su pediatra sobre sus dudas, preguntas y expectativas.

Lo más importante, en resumen

La fiebre es una defensa importante del organismo contra las infecciones y en un niño, de por sí sano, no existe un límite superior de la temperatura a partir del cual hay que bajar la fiebre. Dependiendo del estado general, se pueden tolerar incluso temperaturas de hasta más de 40°C. Un niño enfermo necesita ante todo calor, padres calmados, seguridad y acompañamiento.
Si no está seguro o si está preocupado o si su hijo muestra síntomas de alerta, póngase en contacto con un médico.

Ver también en: www.warmuptofever.org

 

Research news

Pilot study on the clinical effect of yarrow liver compresses
Liver compresses are commonly applied in integrative cancer treatment and are believed to have an energizing effect. A randomized pilot study was conducted to investigate the influence of yarrow liver compresses on the autonomic nervous system by analyzing heart rate variability in metastatic cancer patients undergoing radiotherapy and suffering from cancer-related-fatigue. The study found that this application led to increased sympathetic activity during daytime in the intervention group, whereas in the control group, which did not receive any external application, increased parasympathetic activity. The study is open access:
https://doi.org/10.1177/15347354221081253