Musicoterapia en el dolor en la medicina paliativa

En la medicina paliativa la musicoterapia ha dado buenos resultados para aliviar dolores corporales y anímicos y resolver tensiones, abriendo un camino para conquistar la confianza interior (1, 2, 3).

Un endurecimiento anímico se relaciona con la sensación de dolor, que puede disolverse por una impresión acústica “agradable”. La música lleva al alma a otro espacio, crea una distancia interior y puede hacer “olvidar” el dolor. El dolor es alejado a través de la vivencia musical. El alma se siente fortalecida, puede volver a vibrar – y con frecuencia puede sentir un consuelo interior a través de la música vivenciada como triste anteriormente. A nivel corporal se llega a una distensión que se hace visible en los rasgos del rostro y se evidencia hasta en la musculatura del esqueleto, así como en la profundización de la respiración. Algunos pacientes relatan que su cuerpo, bajo los efectos de la música inmediatamente se siente “más liviano” y que la carga del dolor ha disminuido.

A través de la vivencia musical en el alma el ser humano se siente tomada en cuenta en forma integral. Es significativa la percepción real del instrumento sonante como un “cuerpo sonoro”. El nivel anímico-espiritual se hace vivencial en el encuentro terapéutico con cada tono producido por el ser humano, en cada melodía que transmite un mensaje que llena el alma y hace crecer interiormente. La musicoterapia mejora la sintomatología del dolor, el sufrimiento anímico y crea nuevas perspectivas).

Proceder terapéutico

  • En el centro está la musicoterapia receptiva , quiere decir, el escuchar activo de una música tocada en vivo por el terapeuta, adecuada a la situación individual del paciente. Aquí ha dado buenos resultados la lira, en especial la lira contralto, con su carácter claro, transparente y también envolvente – un instrumento que da la posibilidad de un encuentro con el paciente, atenuando, como también relajando y vivificándolo.

  • También dio buenos resultados la lira Tao, la lira bordona y la kantele afinada pentatónicamente , que con pocos tonos o sonidos deslizantes crean una atmósfera envolvente. Las tonalidades más graves apoyan los momentos de relajación. A través de la forma sencilla de tocar estos instrumentos se da la posibilidad al paciente que según sus fuerzas pueda interpretar él mismo la música, participando así en el proceso terapéutico. Estos instrumentos también pueden ser tocados acostados en la cama.

  • Los pacientes también pueden aprovechar la precepción de resonancia en relación con la vivencia acústica, por ejemplo, cuando el terapeuta apoya en la planta del pie del paciente la kantele afinada en forma pentatónica o la lira Tao y toca una melodía o tonos.

  • Otra posibilidad terapéutica es el tratamiento con la tabla de resonancia. Es muy relajante y el efecto posterior es vivificante. Aquí el paciente percibe el efecto de la resonancia del instrumento, acostado sobre sus espaldas. Se usa la tabla de resonancia Tao, afinada especialmente en la secuencia Tao. Los tonos agudos suenan a la altura del tórax, los graves en la zona lumbar. Al tocar los tonos en una serie descendente se logra un efecto de descarga, que propensa la encarnación.

  • Los tonos del metalófono, campanas y címbalo actúan relajando por su larga resonancia, también dan ritmo . El paciente puede ser incluido activamente, si lo quiere. El cambio rítmico entre sonido y resonancia activa el movimiento interior y actúa distendiendo. La música misma vive del cambio constante de estados de tensión y de distensión, incluyendo los transcursos del movimiento que exige la formación de los tonos. Si el paciente vivencia al vibrar una cuerda o al tocar los címbalos este cambio entre la tensión y la distensión, está menos afectado por el dolor.

  • El canto, preferentemente acompañado con la lira, tiene el poder de convocar sentimientos interiores profundos y debería ser adaptado en su dinámica a cada situación, siempre en libertad. Del mismo modo el paciente con dolor puede experimentar alivio si él, apoyado por la voz del terapeuta y/o envuelto por los tonos de un instrumento que acompaña, es incitado a cantar también.
    La vivencia musical melódica ante todo habla a la dimensión anímica del dolor. Esto ya sucede al escuchar una melodía simple de una canción. Si el paciente se relaciona con lo que estos tonos le comunican, son activados procesos de cambio interior, que actúan en forma positiva sobre el trabajo de elaboración propio de la enfermedad y pueden aliviar con frecuencia los dolores.

  • Si el paciente mismo inventa una melodía, “compone” una canción , se activan impulsos de forma que liberan el alma y alivian el olor. Cada tratamiento del dolor es individual. Así en una situación es importante el gesto envolvente, en otra, la activación de la capacidad de expresión anímica – o ambos. 

1 Müller-Busch C. Aktive Musiktherapie bei chronischen Schmerzen — theoretische Konzepte und Untersuchungen zur Wirksamkeit. In: Bernatzky G, Likar R, Wendtner F, Wenzel G, Ausserwinkler M, Sittl R (Hrsg.) Nichtmedikamentöse Schmerztherapie. Komplementäre Methoden in der Praxis. Wien: Springer Verlag; 2007, S. 171-184.

2 Gao Y, Wei Y, Yang W, Jiang L, Li X, Ding J, Ding G. The Effectiveness of Music Therapy for Terminally Ill Patients: A Meta-Analysis and Systematic Review. Journal of Pain and Symptom Management 2019;57(2):319-329. [Crossref]

3 Reinhold S. Musiktherapie für Sterbende. In: Treichler M (Hrsg.) Den Sinn des Todes fassen. Mut zur Begleitung Sterbender. Stuttgart: Verlag Urachhaus; 2002.


Research news

Pilot study on the clinical effect of yarrow liver compresses
Liver compresses are commonly applied in integrative cancer treatment and are believed to have an energizing effect. A randomized pilot study was conducted to investigate the influence of yarrow liver compresses on the autonomic nervous system by analyzing heart rate variability in metastatic cancer patients undergoing radiotherapy and suffering from cancer-related-fatigue. The study found that this application led to increased sympathetic activity during daytime in the intervention group, whereas in the control group, which did not receive any external application, increased parasympathetic activity. The study is open access:
https://doi.org/10.1177/15347354221081253